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Según el último estudio de la Fundación Adecco, el 65% de las personas con discapacidad afirma que las Nuevas Tecnologías facilitan la búsqueda de empleo: sólo un 26% de las personas con discapacidad en edad laboral trabaja a día de hoy. “Muchas personas con discapacidad permanecían excluidas del mercado laboral y, gracias al desarrollo de la tecnología y a la innovación, han tenido la oportunidad de demostrar su talento y optar a un empleo al que, hace algunas décadas, hubieran tenido muy difícil acceder", ha afirmado Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
 

El 15 de julio se celebra el Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas, una fecha clave que nos recuerda la importancia de invertir en el diseño de tecnologías inclusivas que tengan en cuenta determinadas necesidades sociales, como las que tienen alrededor de 4 millones de personas con discapacidad en nuestro país.

Con motivo de esta celebración, la Fundación Adecco y Keysight Technologies Spain se han unido para llevar a cabo la octava edición del Informe de Tecnología y Discapacidad. A través de una encuesta realizada por la Fundación Adecco a personas con discapacidad se ha analizado la influencia de las Nuevas Tecnologías en su vida cotidiana y, en concreto, en su acceso al mercado laboral y su desarrollo profesional.

Datos claves que se desprenden del análisis es que los avances tecnológicos tienen una estrecha relación con la inclusión de las personas con discapacidad y se han convertido en aliadas imprescindibles al mejorar, en rasgos generales, su calidad de vida como afirma el 66% de los encuestados. Entre otras consecuencias positivas, la comunicación y la búsqueda de empleo se presentan como los aspectos donde las personas con discapacidad se han visto más beneficiadas gracias a los avances de la tecnología, según el 65% y 64% de los encuestados respectivamente.

Por estos motivos las Nuevas Tecnologías se han vuelto esenciales para garantizar el acceso laboral de las personas con discapacidad en la empresa ordinaria, puesto que abren puentes de comunicación entre ambas, creando así entornos más accesibles y abiertos sus necesidades. En la práctica permite a las personas con discapacidad mejorar su empleabilidad mediante el acceso a la formación, dar más visibilidad a su perfil profesional, mejora la interacción con las empresas y el acceso a las ofertas de trabajo; una vez obtenido el empleo, contribuye al óptimo desarrollo y mantenimiento de su puesto de trabajo. El 71% de los encuestados afirma que las nuevas tecnologías les ayudan, de alguna forma, a desempeñar su puesto de trabajo, al reducir las barreras con las que se encuentran y equiparar sus capacidades a las de la población general.

Según Francisco Mesonero, director general de Fundación Adecco: “Es un hecho que el impacto de la tecnología en el empleo de las personas con discapacidad es creciente, y las cifras así lo constatan. Este crecimiento debe convertirse en motivación para seguir avanzando, poniendo la tecnología al servicio de un fin social que hoy se ha convertido en una prioridad nacional: la igualdad de oportunidades y la plena inclusión de las personas con discapacidad”. 

El teletrabajo se introduce como alternativa real e incluso una garantía interesante para aquellas personas con movilidad reducida pero avanza lentamente en España, aun así, con respecto al año pasado, el porcentaje de personas con discapacidad que tiene empleo y su puesto permite el trabajo de forma telemática ha aumentado 6 puntos porcentuales, registrando un 17% de personas con discapacidad que indican que tienen opción de teletrabajar.

Entre las ventajas del teletrabajo para la empresa se encuentran, la reducción de costes de infraestructura, el aumento de la productivida, la captación de nuevos talentos, como personas con discapacidad excluidas del mercado laboral, la reducción del absentismo, el aumento  del potencial de captación de talento, abriéndose a los sectores más inactivos como las personas con discapacidad, el fomento de las nuevas tecnologías, el impulso a las políticas de RSC, al adoptar medidas que favorecen la conciliación y la generación de una ventaja comparativa. 

Para las personas con discapacidad, se elimina la barrera de la movilidad (ahorro de costes y tiempo), supone una mayor flexibilidad y posibilidad de conciliar familia, terapias y trabajo, entre otros, el aumento de la motivación y del compromiso, la inclusión en el mercado laboral y mejora de autoestima y la mejora global de la calidad de vida.

Otra temática tenida en cuenta en el estudio, son las redes sociales, plataformas clave en la búsqueda de empleo, porque son una herramienta que atenúa las debilidades y potencia las fortalezas, y donde las personas con discapacidad pueden actuar en igualdad de condiciones. Un 64% de los encuestados asegura que las Nuevas Tecnologías facilitan la búsqueda de empleo; de hecho, el 77% de los encuestados afirma que las redes sociales aumentan las posibilidades de encontrar empleo. 

Pero todavía existe una gran brecha digital en las personas con discapacidad, a pesar de todas las ventajas y mejoras que supone la tecnología para este colectivo, en ocasiones ésta pone barreras difíciles de sortear. En cuanto a los terminales más accesibles, un 70% destaca el smartphone, seguido por el ordenador portátil (45%) y la Tablet (38%). Sin embargo, un 16% afirma que aún son muchas las barreras de accesibilidad presentes en los dispositivos.

El 19% de los encuestados encuentran barreras navegando por internet, destacando que hay una falta de opciones accesibles: ausencia de textos en lectura fácil, un tamaño de letra demasiado pequeña para las personas con discapacidad visual, así como el color y contraste de las fuentes; los pop-ups, banners o la publicidad; la ergonomía: adaptación a las características físicas y psicológicas del usuario, el funcionamiento complejo: falta de menú o índice fijo, visible en las diferentes páginas de la misma web, puesto que puede llevar a confusión y pérdida de la ubicación en la navegación.

En la búsqueda de empleo, estas barreras suponen una limitación muy importante debido a que prácticamente la totalidad de las ofertas de empleo que se publican lo hacen en plataformas digitales. Las redes sociales (66%), seguidas de las aplicaciones de empleo (62%) son las más utilizadas por los encuestados. Además, es destacable que el 26% de los encuestados utilice aplicaciones para hacer accesibles sus dispositivos tecnológicos, hecho positivo, puesto que mejoran su experiencia de uso.

En definitiva, la tecnología tiene todavía mucho por explorar y nuevas acciones que poner en marcha para seguir impactando de manera positiva en la vida de todos, en especial de las personas con discapacidad, por eso es clave que se adecuen las necesidades planteadas en el ámbito tecnológico y empresarial, de cara a que las empresas ordinarias puedan contar, de partida, con soluciones accesibles para las personas con discapacidad, siendo con ello entornos más abiertos y proclives a su incorporación.

https://diarioresponsable.com/noticias/27926-el-impacto-de-las-nuevas-tecnologias-en-la-empleabilidad-de-las-personas-con-discapacidad

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’Tenemos que perder el miedo a hablar de discapacidad’. Así de rotunda se expresa Vicky Bendito, periodista y miembro del patronato de la Fundación Audiovisual para la Normalización Social. Desde los medios de comunicación falta por hacer un trabajo de normalización que evite el lenguaje excluyente, la imagen paternalista o lastimera sobre un colectivo que, por ley, tiene los mismos derechos que cualquier otro español.

http://www.telemadrid.es/programas/formula-salud/ENTREVISTA-Apenas-televisivo-discapacidad-millones-9-2138276162--20190708040000.html

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La falta de cualificación y formación, el incumplimiento de la cuota de reserva en las empresa ordinarias y la persistencia del miedo y de los prejuicios ralentizan la incorporación del colectivo al mercado de trabajo

 

Sueñan con un empleo, pero dicen ser conscientes de que su discapacidad es un obstáculo para acceder al mercado de trabajo y una barrera para ejercer en puestos de responsabilidad. El empleo está muy presente en sus inquietudes, como eje fundamental que favorece la autonomía e independencia, la auto realización personal, la normalización e inclusión sociolaboral.
La verdad es que se ha avanzado si echamos la vista 20 años atrás. Pero el progreso está siendo muy lento y perpetúa la desigualdad y la discriminación de las personas discapacitadas frente a las que no lo son. A lo largo del año pasado, 217 trabajadores con alguna discapacidad accedieron a un empleo en la provincia de Albacete. La calidad no es diferente a la que encuentran los nuevos empleados sin discapacidad: precaria. «Ahora tenemos más ofertas de empleo, pero suelen ser de pocas horas, con contratos muy cortos en el tiempo y por obra y servicio», explica Yolanda Sancho, responsable de empresas de Inserta Empleo en Castilla-La Mancha, la entidad de recursos humanos de la ONCE.
Estos más de 200 nuevos trabajadores con discapacidad permiten un crecimiento del empleo del cinco por ciento. Aún así, todavía en pleno siglo XXI, las personas con discapacidad apenas representan el 1,2% sobre el total de contratos en esta provincia: «Es fundamental trabajar la mentalidad empresarial para normalizar la discapacidad y hacerles entender que no solo vean sus limitaciones, sino también sus capacidades», dice Pilar Moreno García, orientadora laboral .
Por tipos de discapacidades también hay notables diferencias. Según refleja el Informe de Mercado de las Personas con Discapacidad de 2018, elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe), casi el 50% de los 4.283 empleados que se encontraban contratados a finales de año en Albacete eran personas con discapacidad física, concretamente 1.990, mientras que 450 tenían declarada una discapacidad psíquica, 417 sensorial y 10 en el lenguaje. Los que faltan, 1.416, se encuentran en el epígrafe discapacidad no declarada. «El empleo avanza en el colectivo de las personas con discapacidad, pero todavía queda mucho camino por recorrer, sobre todo con la discapacidad intelectual, porque requiere de apoyos y el empresario suele tener mucho miedo a que el empleado no cumpla con sus funciones, cree que la persona con discapacidad intelectual es infantiles y que no va a cumplir con las ratios ni niveles de otros compañeros», subraya Rosario María Felipe, responsable de Empleo de la Fundación Asla, la entidad de Asprona encargada de la inserción de sus usuarios en las empresas ordinarias. En este sentido, Yolanda Sancho pone el acento en la diferencia que existe en el número de discapacidades, de forma que «la física es la más abundante y la sensorial registra una población muy baja, por lo que es normal que las personas con discapacidad sensorial que están trabajando sean muchas menos».

https://www.latribunadealbacete.es/Noticia/Z3B346A65-B5F1-D508-2D8A9FDBD65CD720/201907/El-paro-castiga-a-mayores-de-45-con-discapacidad

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